Ya toca volver a clase después de las vacaciones de Navidad, y la verdad es que cuesta un poco retomar el ritmo. Después de tantos días de descanso, de cenas, regalos y dormir un poco más de la cuenta, volver a madrugar y a los libros siempre es duro.
En clase se nota el ambiente raro: algunos vienen con energía y ganas de empezar el trimestre, otros todavía estamos medio dormidos y deseando que sean las cinco de la tarde. Los profes también parecen tener prisa por ponernos al día y empezar con los temas nuevos, así que toca concentrarse y dejar de pensar en las vacaciones.
Lo bueno es que después de estos días siempre nos damos cuenta de que retomar la rutina tampoco está tan mal. Se reencuentran los amigos, se cuentan las historias de las fiestas y, aunque haya exámenes pronto, también hay nuevos proyectos y cosas interesantes por aprender.

Eso sí, toca organizarse un poco más, porque después de Navidad todo se acumula rápido: apuntes, deberes, trabajos y exámenes que se acercan. Así que, aunque da pereza, hay que ponerse las pilas desde el principio para no acabar estresados.
En resumen, volver a clase después de Navidad siempre es un choque, pero también una oportunidad para empezar de nuevo y hacer que este trimestre cuente.
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Redactado por mi.









