La célula: el núcleo de la vida y cómo se reproduce

En Biología estamos estudiando la célula, que es la unidad básica de todos los seres vivos. Todo lo que forma nuestro cuerpo, desde la piel hasta los órganos, está compuesto por millones de células que trabajan de manera coordinada para que el organismo funcione correctamente.

Dentro de la célula destaca el núcleo, que se puede considerar el centro de control. En él se encuentra el ADN, la molécula que contiene la información genética y que determina cómo es cada ser vivo y cómo funcionan sus células. El núcleo protege esta información y se encarga de regular procesos tan importantes como el crecimiento, el metabolismo y la reproducción celular.

La reproducción celular es el proceso mediante el cual una célula se divide para dar lugar a nuevas células. En las células somáticas ocurre mediante la mitosis, un proceso que permite que las células hijas sean genéticamente iguales a la célula original. Gracias a la mitosis, los organismos pueden crecer y reparar tejidos dañados.

Antes de que una célula se divida, es imprescindible que el ADN se copie. A este proceso se le llama replicación del ADN. Durante la replicación, la doble hélice se separa y cada una de sus cadenas sirve como molde para formar una nueva. De este modo, se asegura que cada célula hija reciba una copia exacta de la información genética.

Comprender cómo funciona la célula, cómo se divide y cómo se replica el ADN es fundamental para entender la base de la vida. Estos procesos explican desde el desarrollo de un organismo hasta el origen de algunas enfermedades, y muestran lo increíblemente organizada que es la naturaleza a nivel microscópico.

Fuentes de información:

https://www.educacionyfp.gob.es/

https://es.khanacademy.org/science/biology

https://www.britannica.com/

Formas de entender el conocimiento

En la asignatura de Filosofía estamos estudiando a tres autores fundamentales para entender cómo pensamos y cómo conocemos la realidad: Descartes, Locke y Hume. Aunque todos se hacen la misma pregunta —cómo conocemos el mundo—, cada uno da una respuesta muy distinta.

René Descartes parte de la duda. Para él, lo primero es cuestionarlo todo hasta encontrar una verdad totalmente segura. Esa verdad es el famoso “pienso, luego existo”. A partir de ahí, defiende que la razón es la principal fuente de conocimiento. Cree que nacemos con ideas innatas y que, usando el pensamiento lógico, podemos llegar a verdades universales. Por eso se le considera el representante del racionalismo.

John Locke, en cambio, no está de acuerdo con la idea de que nazcamos con conocimientos previos. Para él, la mente al nacer es como una hoja en blanco, y todo lo que sabemos lo adquirimos a través de la experiencia. El conocimiento comienza con los sentidos y se va formando poco a poco. Locke es uno de los principales autores del empirismo y defiende que la experiencia es la base de todo saber.

David Hume lleva el empirismo aún más lejos. Según él, solo podemos conocer aquello que percibimos directamente a través de los sentidos. Distingue entre impresiones, que son las percepciones más vivas e inmediatas, e ideas, que son recuerdos más débiles de esas impresiones. Hume pone en duda conceptos que solemos dar por seguros, como la causalidad o la existencia de una realidad permanente, y defiende una postura muy crítica y escéptica.

Estudiar a estos tres filósofos ayuda a entender que no hay una única forma de pensar el conocimiento. Mientras Descartes confía en la razón, Locke y Hume confían en la experiencia, aunque de maneras distintas. Compararlos permite ver cómo la filosofía avanza a través del debate y la confrontación de ideas.

Fuentes de información:

https://www.educacionyfp.gob.es/

https://plato.stanford.edu/entries/descartes/
https://plato.stanford.edu/entries/locke/
https://plato.stanford.edu/entries/hume/