Este fin de semana fui a ver el partido del Dépor contra el Castellón con mis amigos a un bar, y la verdad es que fue un planazo. Nada como juntarse, pedir algo de beber y ver el fútbol en buena compañía, con el bar lleno y el ambiente a tope.
Desde el inicio del partido estábamos todos metidos en el juego, comentando cada jugada, protestando al árbitro y celebrando las ocasiones como si estuviéramos en Riazor. Cada ataque del Dépor se vivía con nervios y ganas de que llegara el gol.

Lo mejor fue compartir el partido con mis amigos, reírnos, discutir alguna jugada y vivir el fútbol de una forma más intensa. Aunque no estuviéramos en el estadio, la emoción se notaba igual, sobre todo en los momentos clave del partido.
Al final, más allá del resultado, lo que queda es el buen rato que pasamos juntos. Son esos planes sencillos los que hacen que el fútbol se disfrute todavía más.
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Redactado por mi.



